Futbol

Revisar la historia del futbol es revisar la historia global al detalle.

La historia del Futbol de la nación que se quiera se puede recorrer a través de su deporte, casi siempre hijo de sus costumbres de sus problemas, de su dominio o su opresión, del caudillo de turno o de las guerras sucesivas.

El futbol refleja todo: cultura, economía, costumbres…

Es probable que en cincuenta años podamos decir lo mismo del presente, pero tomarle el pulso en directo a la historia es un atrevimiento.

Casi una provocación, amén de una posible tumba si en cincuenta años siguen existiendo las hemerotecas. Mientras haya programas electorales, pinta a que sí.

Otro buen ejercicio intelectual es hacerse preguntas con la inocencia de un crío de cinco años. Por qué, por qué, por qué, cómo y no mucho más.

Es la única forma de buscar algo que se parezca a la verdad por si uno acaba siendo el protagonista del famoso axioma de Santiago Rusiñol: “Quienes buscan la verdad, merecen el castigo de encontrarla”.

Y así podríamos llegar a preguntarnos qué es de cada uno de los ganadores del Balón de Oro.

Quiénes fueron algunos que no han pasado a la posteridad mediática por alguna u otra razón.

En 1962 encontramos a un tipo semidesconocido allende Checoslovaquia (sic.). Se llamaba Josef Masopust, un tipo cuya humildad no pudo convertir –tampoco quiso– en producto de márquetin.

Realmente, tampoco sus Equipos de futbol.

Su procedencia, el silencio futbolístico de su país y su reticencia al ruido han provocado que las hipérboles sobre

El Caballero checo se reduzcan al relato de Pelé o Puskas.

Ahora sabrán por qué.

Fuente http://www.elenganche.es/reportaje/josef-masopust/