Superliga 1955

La Superliga europea, un rumor que toma cada vez mayor fuerza con el paso del tiempo y amenaza con hacerse realidad en pocos años, acabaría con decenas de bellas epopeyas como las que nos ha dejado la historia de las competiciones europeas durante décadas, algo que obviamente destaca aún más en el siglo pasado, antes de los privilegios que la Champions League, la entrada masiva de capital ajeno al fútbol (oligarcas, jeques, televisiones, empresas privadas) y la Ley Bosman dieron a las grandes ligas/mercados para abrir un abismo prácticamente irreconducible.
Mirar al pasado nos ofrece años gloriosos de clubes como el CSKA Sofía, antaño matagigantes de la Copa de Europa, el Nottingham Forest, sorprendente campeón en la mejor liga inglesa de siempre y posterior doble monarca europeo, o el propio Real Madrid, que de haber nacido la Superliga en 1955 quizá nunca habría pasado de ser simplemente un buen equipo en España, pero nada especial a nivel continental. Las gestas que les han hecho grandes, a esos 3 clubes y a centenares más independientemente de los títulos que atesoren, pueden convertirse en una realidad imposible si nace el torneo continental privado, que no olvidemos que no proclamará al campeón de Europa (en su génesis un vencedor del campeonato nacional del año anterior), sino al vencedor de la Superliga.
Para que los aficionados de aquellos equipos que se supone integrarán la cacareada Superliga sientan un poco de empatía vamos a retrotraernos a dos épocas diferentes. La primera será esa misma competición, con el principio de incluir a clubes ganadores en años recientes en sus ligas, que a su vez serán en ese momento los más potentes de Europa, en parte por su historia, también por su potencial económico.
¿QUÉ CLUBES HABRÍAN INTEGRADO LA SUPERLIGA EN 1955?
Desde luego, PSG (no existía), Olympique Lyon (sus dos trofeos eran de campeón de la Ligue 2) Manchester City (7º ese año, subcampeón de FA Cup, 18 años desde su única liga) o la Roma (subcampeona ese curso, tras pasar un año en Serie B recientemente, con un Scudetto en su palmarés) seguramente no habrían formado parte del proyecto. Es como si actualmente considerasemos al Córdoba, el Brighton & Hove Albion o el Lecce para integrar un supercampeonato europeo.
Silvio Piola, legendario goleador italiano de la Pro Vercelli
El Real Madrid lo habría tenido complicado para entrar. Santiago Bernabéu era un hombre cada vez más influyente. Había salvado al club de la bancarrota y el descenso pocos años antes, logrando que obtuviera su tercera liga española en 1954 (también en 1955), ya con Di Stéfano y Gento entre sus filas. Sin embargo Athletic Club y Barcelona tenían un palmarés tanto liguero como copero superior, con , mientras que acababa de igualar al Atlético y superar al Valencia en Ligas. Era pues, un club en pleno crecimiento que pronto alcanzaría una dimensión increíble, pero que de haber nacido la Superliga en 1955 quizá no habría sido incluido. Aunque si los blancos tenían buenas perspectivas, sin ser seguras, más difícil lo habría tenido el Atlético de Madrid. Sí, tenía las mismas ligas que el su rival ciudadano, aunque bastantes menos copas, y sin dudas globalmente estaban por detrás de Leones Culés.
Tal como mencionaba arriba, PSG y OL no habrían aparecido en ninguna quiniela.Pero aquellos que conocen un poco la Ligue 1 se sorprenderán ya que tampoco Olympique Marsella ni Saint-Étienne, máximos vencedores históricos, habrían sido considerados. Tampoco Nantes, Mónaco o Girondins ¿Cuáles eran entonces los dos clubes más exitosos? Lille y Stade Reims, campeón ese año, destacaban con 3 títulos cada uno. En cuanto a la liga alemana hay que considerar factores como su división (zonas ocupadas por los vencedores de la WWII, además de partes oriental y occidental) a la hora de hablar de sus clubes. El Bayern Múnich había ganado su único título hasta el momento más de dos décadas antes. En 1955 el Rot Weiss Essen (participante en la primera edición de la Copa de Europa) y el Rot Weiss Érfurt fueron los campeones nacionales, si bien los grandes dominadores en el palmarés eran Nürnberg y Schalke 04. De hecho el Borussia Dortmund no había ganado aún un campeonato alemán, como tampoco Stuttgart o Werder Bremen.
¿Qué hay acerca de los italianos? El panorama también sería diferente, aunque no tanto como en Francia o Alemania. En 1955 el Genoa y la Juventus lideraban el palmarés de la Serie A con 9 entorchados, por delante de Inter y Pro Vercelli (7), Torino y Bologna (ambos con 6), aunque el AC Milan sumaba su 5º Scudetto aquella primavera. Basándose en historia y palmarés los genoveses habrían entrado en la Superliga, así como la Pro Vercelli, aunque aún estaba muy reciente el accidente de Superga que acabó con el Grande Torino. Juventus e Inter sí habrían estado en la terna de los 4 italianos, pero el Milan lo habría tenido más complicado, quedando la AS Roma relegaba ante la superioridad de sus adversarios. Por supuesto ni hablar de una SS Lazio que aún tardaría casi dos décadas en alzar su primer Scudetto.
Finalmente los ingleses, amantes del marketing y supuestamente también del clasicismo en el fútbol (espero que ellos luchen por mantener el status-quo, que tampoco es la panacea aunque sí mejor que la Superliga). Por aquel entonces la fama que daban al Wolverhampton Wanderers contribuyó a la creación de la Copa de Europa. Los Wolves, que acababan de ganar su primera liga, aún estaban lejos de los 7 títulos del Arsenal, los 6 de Sunderland y Aston Villa o los 5 de Everton y Liverpool. Los clubes de Manchester, teniendo bastante historia y algunos entorchados, estaban a años luz de su dimensión actual.
El Athletic Club campeón de Copa de 1955, con Gaínza, Cedrún y Garay en sus filas
Recapitulando, si el año en que comenzó a disputarse la Copa de Europa se hubiera creado una Superliga al estilo de lo que se propone ahora, estos habrían sido los probables participantes:
SEGUROS
Athletic Club Bilbao
FC Barcelona
Juventus Turín
Genoa
Nürnberg
Schalke 04
Arsenal
Aston Villa
Sunderland
Lille OSC
Stade Reims
El resto de cupos hasta completar los 16 habrían estado entre Real Madrid (bastante probable), Inter, Pro Vercelli, Everton, Liverpool, Atlético de Madrid o OGC Nice. Clubes que los años previos habían sido auténticas potencias europeas como Honved Budapest, Rapid Viena, Sporting Portugal, Sparta Praga o Dynamo Moscú no habrían sido considerados, con lo que el Benfica no habría disputado tantas finales (2 títulos) ni el Ajax tendría 4 Copas de Europa, por destacar dos de los ejemplos más clamorosos de lo que no debería suceder jamás.
Si hipotéticamente leyera esto un chico de Angers seguidor del PSG, o un bielorruso aunque hincha del Manchester City, probablemente le dé por pensar que quizá en unas décadas el club de su localidad podría convertirse en un grande si hiciera las cosas tan bien como por ejemplo el Olympique Lyon, que tan solo a comienzos de la pasada década ganó la primera de sus siete ligas, razón por la cual es considerado para la Superliga (eso y que están cada año arriba en Francia). Esos dos equipos mencionados a comienzos del párrafo, así como AC Milan, AS Roma o Manchester United no habrían sido tomados en cuenta.
¿Y si el proyecto hubiera nacido por ejemplo en 1975?
Apenas dos décadas más tarde el panorama habría cambiado de nuevo. A nadie se le habría pasado por la cabeza prescindir de Celtic, Ajax, Benfica, Milan, Feyenoord, Inter o Manchester United. Para entonces el Bayern Múnich estaría festejando su segunda Copa de Europa, de la que el Madrid era por entonces máximo vencedor con 6 trofeos.
Blokhin, leyenda del magnífico Dynamo campeón de la Recopa
Seguramente el Liverpool habría sido incluido, ya campeón de la UEFA recientemente y con alguna que otra buena campaña en Copa de Europa. Puede que también el Dynamo Kiev, dominador en la URSS que con Blokhin y Lobanovskiy obtuvo la Recopa de ese 1975. El Barcelona lo habría tenido más difícil pues tan  solo habría sumado una liga en los últimos 15 años, permitiendo que el Atlético se le acercase mucho (además los colchoneros fueron subcampeones de Europa en 1974 y campeones intercontinentales), aunque ambos jugarían mientras el Athletic Club quedaría excluido. En Alemania el Nürnberg habría mantenido su estatus, quedando relegado un Schalke 04 cuyo último grito de campeón nacional se dio en 1958. En cuanto a Francia seguiríamos sin noticias del invento de Canal Plus (a.k.a. PSG) ni del mediocre OL, que verían a Saint Étienne impornerse a Olympique Marsella y Nantes por la supremacía gala.
Como se puede apreciar, el panorama nacional e internacional cambia bastante en pocos años, no digamos si tenemos en cuenta varias décadas, que demuestra que muchos antaño poderosos no son hoy más que clubes de bella historia aunque presente más modesto, y viceversa. Quizá entonces una Superliga en la que sus integrantes renunciasen a disputar los torneos domésticos no sería tan divertida cuando alguno de sus 16 participantes pasase décadas sin ganar nada. ¿Dónde quedaría su grandeza? ¿Quién querría jugar en un Barcelona sin Messi que no gana nada tras 15 años sin el astro argentino? ¿O en una Juventus que siempre se queda a las puertas pero siempre ve festejar a otros? Porque los aficionados de estos clubes entre otras cosas tendrían que acostumbrarse a perder, pues ganar solo puede uno,  y en un campeonato con tantos partidos de nivel no sería sencillo vencer habitualmente ni aspirar a ser campeón, cosa que sí viven en sus ligas nacionales cada semana.
Una Superliga clasista de poderosos no solo sería injusta y estúpida, también acabaría con historias maravillosas de clubes que hoy están en mitad de tabla de sus ligas (como el Sevilla hace 15 años) o en segundas divisiones (como el Manchester City a principios de siglo) que ya nunca podrían aspirar a realizar gestas por el sistema cerrado que unos pocos quieren imponer al resto.
¿Es este el fútbol que queremos? Dudo que ningún aficionado que reflexione acerca de ello se convenza de un sistema tan mezquino, antidemocrático y que poco o nada tiene que ver con el deporte.
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